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La planta de la que se extraen las hojas de té
pertenece a la familia de las Camelias, siendo denominada
en botánica Camellia Sinensis.
Esta planta es prácticamente la misma en todos
los países. Lo que hace que se establezcan varias
clases de té diferentes son los distintos métodos
y tratamientos en la manufacturación así
como el clima local, el tipo de suelo, las condiciones
de cultivo y el momento de recolección de las
hojas.
Una vez recogidas las hojas de té, deben ser transportadas
a la fábrica lo más rápido posible,
para comenzar con la fase de marchitado; esta operación
está destinada a marchitar las hojas de té, es decir,
a hacer que éstas pierdan, por evaporación,
el líquido que les da su rigidez.
Seguidamente, las hojas son introducidas en unos tambores
que al girar hacen que las hojas se vayan enrollando
sobre si mismas, con el fin último de destruir
las membranas interiores de las células de la
hoja y así permitir la mezcla de los diferentes
componentes químicos. Posteriormente se clasifican
las hojas y pasan a la fase más importante del
proceso: la fermentación.
En esta fase, las hojas de té se disponen por capas en bandejas
de metal o sobre estanterías de cemento, en salas
especiales muy aireadas, y con el ambiente húmedo
a temperatura constante. En este ambiente, las hojas
comienzan a fermentar dando lugar a los diferentes tipos
de té.
Para detener la fermentación, las hojas son llevadas
a otra sala e introducidas en máquinas de desecación.
Según el grado de fermentación
de las hojas, debemos distinguir 4 tipos de tés
básicos:
Té Verde: Las hojas de té verde
no son sometidas a fermentación. Dentro de este
grupo estaría el conocido Té Blanco elaborado
a partir de las más tiernas yemas de la planta,
cuando aún conservan los pelitos que las recubren.
Té Oolong o Semifermentado:
La fabricación del té semifermentado también
llamado Oolong, consiste en dejar fermentar las hojas,
pero de una forma incompleta.
Té Negro o FermentadoEl té negro es sometido a un proceso de fermentación
en un ambiente idóneo de humedad y temperatura,
para finalmente secarlo.
Té Rojo: El té rojo es un té
post-fermentado, lo que indica que pasa por un proceso
de maduración posterior.
Todos estos tés se comercializan en estado puro
o aromatizados con flores, esencias, frutas, etc. con
el fin de dotarlos de un sabor particular.
Los grandes y principales países
productores son:
China: Produce todos los tipos
de té (verde, oolong, negro, etc.). Por lo general,
los tés chinos no se toman con leche, son muy
apropiados para tomar con las comidas o después
de ellas.
India: Es el primer productor
y exportador mundial de té. Son tés muy
distintos entre sí ya que existe mucha variación
tanto de suelo como de clima. El té de la India
es té negro aunque también produce algo
de té verde para consumo doméstico.
Las principales zonas productoras se sitúan al
noroeste, en Darjeeling; al este, en el valle de Assam
y al sur, alrededor de los montes de Nilgiri.
Ceilán: Los tés
de esta isla (actual Sri-Lanka) son tés negros
que dan una infusión astringente, ligera, muy
perfumada y de un bonito color dorado.
Japón: Produce exclusivamente té verde.
Las exportaciones son muy limitadas debido al fuerte
consumo nacional.
Otros países productores: Kenia,
Formosa (actualmente Taiwán), etc.
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